La Plataforma Tecnológica y de Innovación de Química Sostenible SusChem España, gestionada por Feique, celebró el 14 de octubre su XXI Asamblea General. La jornada puso el foco en el concepto Safe and Sustainable by Design (SSbD), consolidado como uno de los pilares de las políticas europeas para impulsar el desarrollo de sustancias, materiales y procesos que respondan a los grandes retos ambientales, sociales y económicos de nuestro tiempo.
El encuentro reunió a representantes de instituciones europeas, organismos nacionales e industria para debatir cómo acelerar su implantación en el sector químico, y cerró con la entrega de los Premios SusChem Jóvenes Investigadores Químicos 2026 como reconocimiento al talento investigador emergente en España.
La inauguración corrió a cargo de Feliciano Calvo, presidente de SusChem España, quien planteó el reto en términos directos: “El desafío no está en innovar más, sino en innovar mejor. No podemos construir una economía sostenible sobre una industria que ha perdido la competitividad, ni podemos ser competitivos si ignoramos el impacto medioambiental. Competitividad y sostenibilidad tienen que convertirse en dos dimensiones de una misma estrategia”. Feliciano Calvo subrayó que el debate sobre el diseño no debe limitarse a responder a la regulación: la industria debe anticiparse, identificar posibilidades y convertirlas en ventajas competitivas.
También insistió en que ninguna transformación industrial es posible sin talento, destacando que España cuenta con una extraordinaria cantera científica que debe poder aportar y crecer. Cerró su intervención con una idea que resumía el espíritu de la jornada: “Tenemos industria, tenemos conocimiento y tenemos talento. Ahora tenemos que convertirlo en una capacidad real de transformación”.
A continuación, Irantzu Garmendia, Project Officer del Joint Research Center de la Unión Europea, ofreció una visión completa del marco SSbD en el contexto del Green Deal europeo, con sus objetivos de neutralidad climática, economía circular y contaminación cero. Irantzu Garmendia expuso los cuatro principios que articulan este enfoque: evaluación integral del sistema, participación multidisciplinar a lo largo del ciclo de vida del producto, incorporación iterativa de criterios de seguridad y sostenibilidad durante todo el proceso de innovación, y trazabilidad en la implementación.
Por parte de la Comisión Europea, María Laia Pérez, de la DG GROW, centró su intervención en los Centros de Innovación y Sustitución de Productos Químicos. “No vale con un marco normativo estricto, hace falta que las pequeñas y medianas empresas tengan las herramientas para desarrollar esos sustitutos”, añadió. Estos centros tienen como misión acelerar la innovación más segura en el sector, facilitar la sustitución de sustancias peligrosas y proporcionar orientación científica tanto para la industria como para las políticas públicas.
Para cerrar el bloque de ponencias, Óscar González, representante del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, trasladó el enfoque al contexto español. Óscar González defendió la evaluación del ciclo de vida completo de los productos y la sustitución sistemática de las sustancias de preocupación, en línea con la ambición del Clean Industrial Deal. Tomó como referencia el modelo de Países Bajos, uno de los más avanzados en este ámbito. Asimismo, subrayó que, si bien el SSbD no es algo obligatorio hoy, es necesario estar preparados: “Todas las estrategias van a impulsarlo. Las empresas deben integrarlo en sus políticas y hacer pedagogía para convertirlo en una prioridad”.
Casos de éxito: experiencias reales de implantación
Tras la pausa, la jornada dio paso a dos ejemplos concretos de cómo el SSbD puede aplicarse con resultados tangibles, demostrando que la sostenibilidad desde el diseño no es solo un marco regulatorio, sino una oportunidad real de competitividad.
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