Fundación Alstom y Fundación Lanean han concluido con éxito la primera fase del proyecto “Reforestación inclusiva y economía circular”, una iniciativa que combina educación ambiental, restauración de ecosistemas e inclusión social en Bizkaia.
Durante esta etapa inicial, centrada en la sensibilización y formación medioambiental, el proyecto ha llegado a 503 estudiantes de los colegios Calasanz y San Francisco Javier Ikastetxea, en Santurtzi. En total, se han impartido 23 talleres sobre biodiversidad, compostaje y economía circular. A través de sesiones teóricas y dinámicas participativas, el alumnado ha trabajado contenidos relacionados con la biodiversidad, la gestión de residuos y la economía circular.
Entre otras actividades, se han instalado tres módulos de vermicompostaje, dos en los centros educativos participantes y uno en la planta de Alstom en Trápaga. Estos sistemas permiten transformar residuos orgánicos en compost natural mediante la acción de lombrices, promoviendo el aprovechamiento de recursos y la reducción de residuos.
Asimismo, gracias a la reutilización de materiales procedentes de la planta de Trápaga, se han construido dos huertos escolares. Para ello, se han recuperado del centro industrial 10 metros cúbicos de madera reutilizada (aproximadamente 7,3 toneladas), que también se emplearán para fabricar protecciones para los árboles de cara a una próxima campaña de reforestación incluida en el proyecto.
La siguiente fase del proyecto contempla la plantación de 500 árboles en el municipio de Trápaga, con especies autóctonas, entre las que se encuentran hayas, robles, castaños, perales silvestres, fresnos y chopos. Esta actividad contará con la participación de voluntarios de Alstom y de la comunidad local, reforzando la implicación de los distintos actores locales en la conservación del entorno natural. La plantación y los trabajos asociados se desarrollarán entre enero y marzo de 2027, siguiendo las recomendaciones de los técnicos forestales de la Diputación Foral de Bizkaia para garantizar las mejores condiciones de arraigo y supervivencia de los plantones.
Además de su impacto ambiental y educativo, el proyecto incorpora también una dimensión social, ya que prevé la formación y contratación de dos personas en riesgo de exclusión social como monitores medioambientales, favoreciendo su integración laboral y su participación activa en las acciones de sensibilización y seguimiento de la reforestación.
Un proyecto que nace de los empleados de Alstom
El desarrollo de este proyecto se ha llevado a cabo gracias al impulso y la financiación de la Fundación Alstom que, cada año, invita a todos los empleados de la compañía en todo el mundo a que envíen propuestas de proyectos benéficos donde la entidad pueda colaborar de forma activa mediante aportaciones económicas y apoyo logístico. El último Consejo de la Fundación, celebrado en septiembre de 2025, revisó 264 propuestas de proyectos.
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