La inteligencia artificial, la digitalización, la aparición de nuevos modelos de negocio, el relevo generacional y la creciente dificultad para encontrar determinados perfiles profesionales están transformando las necesidades de talento de las empresas tecnológicas. En este contexto, el Clúster GAIA y Mondragon Unibertsitatea, a través de MIK, su centro tecnológico de innovación empresarial, han desarrollado GAIA Aktibatu, un proyecto que permite anticipar las capacidades, competencias y perfiles profesionales que las organizaciones necesitarán para afrontar con éxito su evolución.
Desarrollado en el marco del programa Talentua Ernatu de la Diputación Foral de Gipuzkoa, el proyecto concluye con la validación de una metodología práctica que conecta la estrategia empresarial con la planificación del talento. Su objetivo es ayudar a las organizaciones a identificar con tiempo qué capacidades y posiciones serán críticas, anticipar jubilaciones, analizar los planes de carrera, detectar futuras necesidades de incorporación de talento y decidir cómo responder mediante formación interna, nuevas incorporaciones o fórmulas de colaboración.
Para ello, el Clúster GAIA ha aportado su conocimiento del ecosistema tecnológico y de las necesidades de sus empresas asociadas, mientras que MIK ha diseñado y desarrollado la metodología, combinando la investigación académica, metodologías internacionales de referencia y la experiencia obtenida durante el propio proyecto. El resultado es un modelo especialmente adaptado a la realidad de las empresas tecnológicas, concebido para seguir contrastándose en nuevos entornos empresariales.
Para MIK, uno de los principales valores de GAIA Aktibatu reside en haber desarrollado una metodología que permite a las empresas conectar su estrategia de negocio con la estrategia de talento: “La planificación del talento ya no puede limitarse a cubrir vacantes. Las empresas necesitan anticipar qué capacidades requerirá su estrategia de negocio y decidir con tiempo cómo desarrollarlas, atraerlas o complementarlas. Cuando el talento se planifica desde la estrategia, se convierte en una auténtica palanca de competitividad, innovación y sostenibilidad empresarial”, destacan desde MIK.
De hecho, a diferencia de otros enfoques -centrados únicamente en prever cuántas personas serán necesarias-, el modelo incorpora una visión competencial que permite identificar qué conocimientos, habilidades y capacidades serán estratégicos a medio y largo plazo. De este modo, las empresas pueden anticiparse a la escasez de determinados perfiles, priorizar el desarrollo de competencias críticas y tomar decisiones con mayor margen de actuación.
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