Kistler Ibérica, S.L.U.
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Durante más de 30 años, la medida de presión en cavidad de molde ha sido el parámetro del proceso con mayor importancia a la hora de evaluar las condiciones de la inyección. Por ello, los expertos denominan esta variable como “la huella dactilar” del proceso de inyección. La curva de la medida de presión en cavidad de un proceso determinado es tan identificativa e inconfundible como la huella dactilar en los humanos. Identifica de forma única la calidad de todas y cada una de las piezas fabricadas.
Las desviaciones respecto a la curva de presión óptima son claras indicaciones de fluctuaciones en el proceso que informan de defectos en el proceso de inyección, tales como llenado incompleto del molde, problemas dimensionales o defectos superficiales.
La Medida de Presión en Cavidad se empleó inicialmente para la optimización y análisis del proceso de inyección, y actualmente se emplea para monitorizar la fabricación con un control de calidad del 100% de forma rápida, incluso en las puestas en marcha de los procesos con factores de rechazo iniciales muy bajos.
Tecnología patentada
Los transductores empleados están diseñados para cumplir con los diferentes requerimientos de montaje, materiales... Para facilitar el cableado en los moldes, Kistler ha patentado la tecnología single wire, los conectores múltiples y el sistema de monitorización CoMo injection (modelo 2869B…) con sus diferentes funciones de monitorización/control disponibles. Éstas son las herramientas empleadas para sacar la mayor ventaja a esta huella dactilar.
Al ensayar el 100% de las piezas, se consigue una fiabilidad al 100% para el moldista y, al final, el 100% de alta calidad para el cliente final.

