El salón Expoquimia, organizado por Fira de Barcelona, celebró el 5 de mayo en la sede de Foment del Treball, en Barcelona, la jornada “Reindustrializar Europa: química, energía y competitividad en un mundo multipolar”. El encuentro, con cerca de 200 asistentes, situó a la industria química como infraestructura clave de la transición verde y de la autonomía estratégica europea, alertando sobre el impacto de los altos costes energéticos, la hiperregulación y la dificultad para escalar la innovación industrial europea frente a la presión de EEUU y China.
El acto contó con la participación del conseller de Empresa y Treball de la Generalitat de Catalunya, Miquel Sàmper; el director general de Fira de Barcelona, Constantí Serrallonga, y el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre. Todos ellos coincidieron en subrayar que la actividad química es un motor transversal de la economía y un pilar esencial para reforzar la competitividad industrial y una mayor autonomía productiva del continente.
En este sentido, la jornada puso en valor el sector químico español como uno de los grandes motores industriales del país, con una cifra de negocios de 85.417 millones de euros, un peso del 12% del PIB industrial y más de un millón de empleos directos, indirectos e inducidos. Además, se consolida como el primer exportador de la economía española, con casi el 74% de su facturación en mercados exteriores, y como líder industrial en innovación, empleo de calidad e inversión en I+D+i.
El encuentro incluyó una mesa redonda integrada por directivos y representantes de referencia del ámbito químico. En ella participaron el presidente de la Federación Empresarial Catalana del Sector Químico (FedeQuim), Joan Roget; el director general de Quimidroga, César Lacueva; el director general de Basf Española y Basf Portuguesa, Francesc Simó; el director general de Industrias Químicas del Óxido de Etileno (IQOXE), Juan Manuel Segura, y el presidente de Expoquimia, Carles Navarro.
La base de la transición verde
Los ponentes defendieron que la química no es solo un sector afectado por la transición ecológica, sino que constituye la base misma de la transición verde. La industria química es imprescindible para más del 95% de las cadenas de valor industriales y resulta clave para el desarrollo de productos estratégicos como baterías, semiconductores, aerogeneradores, tecnologías para el hidrógeno verde o soluciones avanzadas para la salud. A pesar de este carácter esencial -equiparable al de una infraestructura básica-, se subrayó la falta de reconocimiento social y político de su papel, lo que dificulta la toma de decisiones en materia industrial.
Uno de los ejes centrales del diálogo fue el riesgo de pérdida de autonomía estratégica de Europa. En los últimos años, el continente ha visto reducirse su capacidad productiva en química básica, con el cierre de numerosas plantas industriales, lo que abre el dilema entre producir o depender de terceros países, especialmente de Asia.
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