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El Internet de las Cosas ofrece un gran potencial

27/06/2022

El Internet de las Cosas (IoT), que en su día era simplemente un concepto debatido exclusivamente en laboratorios, grupos de expertos y empresas de tecnología, ahora es mainstream. Las empresas y los consumidores buscan emplear soluciones de IoT para mejorar las operaciones, administrar activos físicos y mejorar la salud y el bienestar, por ofrecer solo tres ejemplos. Los avances tecnológicos, incluyendo las redes móviles 5G, la computación perimetral y el análisis avanzado, podrían incrementar el impacto del IoT. Así lo determina McKinsey & Company en su estudio “The Internet of Things: Catching up to an accelerating opportunity”.

El Internet de las Cosas (IoT), la convergencia de los mundos digital y físico, ha surgido en los últimos años como una de las tendencias fundamentales que subyacen a la transformación digital de las empresas y la economía. En 2015, McKinsey Global Institute publicó “The Internet of Things: Mapping the value beyond the hype”, un análisis del potencial económico que el IoT podría desencadenar tomando en consideración cientos de posibles casos de uso en los entornos físicos en los que podría implementarse. Pocos años después, actualiza este análisis para estimar cuánto de ese valor se ha obtenido, cómo podría evolucionar el valor potencial del IoT en la próxima década y los factores que explican ambos.
De cara al futuro, los proveedores de tecnología IoT deben mejorar en cuanto a instalación, interoperabilidad y ciberseguridad. Esto se aplica tanto al mercado de consumidores y pymes como a las grandes empresas. Los consumidores continúan utilizando múltiples canales para realizar compras, pese a haber pasado más tiempo en casa durante el último año. Para capturar la oportunidad del consumidor, se requerirá una estrategia de canal eficaz para ayudar a aumentar el conocimiento del producto y de la instalación del producto. Además, los managers deben atinar con el modelo de comercialización escalable para pymes. Finalmente, los legisladores deberían considerar establecer marcos regulatorios que permitan el uso del IoT teniendo en cuenta las implicaciones de privacidad y ciberseguridad, ayudar a fomentar el talento técnico, que es la base del IoT, y abogar por la interoperabilidad.
Por otra parte, la crisis provocada por la pandemia de COVID-19 ha actuado como catalizador para el despliegue de soluciones de IoT en áreas específicas.

Introducción
El Internet de las Cosas (IoT) se encuentra a la vanguardia de la capacidad humana para unir los mundos digital y físico de una manera que podría tener profundas implicaciones tanto para la sociedad como para la economía. Los beneficios potenciales del IoT incluyen todo, desde operaciones optimizadas y gestión de activos físicos, hasta mejoras en la salud y el bienestar humanos. En ese contexto, el IoT puede ser el corazón palpitante de las transformaciones digitales, que se han acelerado durante la pandemia de COVID-19.
En 2015, cuando el IoT estaba en las primeras etapas de crecimiento, McKinsey Global Institute (MGI) publicó “The Internet of Things: Mapping the value beyond the hype”, un informe que analizaba el potencial económico que podría desencadenar el IoT a través de la consideración de cientos de casos de uso en los entornos físicos en los que podría implementarse. El informe concluyó que el IoT tenía el potencial de generar entre 3,9 y 11,1 billones de dólares en valor económico en 2025.

Hallazgos
A través de esta investigación, McKinsey & Company ha alcanzado amplios descubrimientos sobre la evolución del IoT y su impacto, basados en un enfoque ascendente. Los hallazgos incluyen previsiones sobre el potencial de creación de valor del IoT y la desagregación de ese valor, así como un análisis detallado de las razones de estos cambios.
Sus principales descubrimientos incluyen las siguientes cuestiones:

  • El valor económico potencial que podría desbloquear el IoT es grande y creciente. McKinsey & Company estima que, para 2030, el IoT podría generar un valor de 5,5 a 12,6 billones de dólares a nivel mundial, incluyendo el valor obtenido por los consumidores y clientes de productos y servicios de IoT.
  • El potencial del valor económico del IoT se concentra en ciertos entornos (los tipos de entornos físicos donde se implementa el IoT) y grupos de casos de uso. Juntas, las cinco combinaciones principales de conjuntos de escenarios y casos de uso (de un total de 99) representan alrededor del 52% del valor económico potencial del IoT en 2020. De cara a 2030, la proporción de estas mismas cinco combinaciones se reduce a alrededor del 40% o 48% del valor económico potencial a medida que cobran fuerza más casos de uso.
  • La mayor parte del valor se puede crear en aplicaciones B2B. Para 2030, se estima que alrededor del 65% del potencial de IoT corresponderá a aplicaciones B2B. Pero el valor de las aplicaciones B2C está creciendo rápidamente, impulsado por una adopción más rápida de lo previsto de soluciones IoT dentro del hogar.
  • Si bien el valor económico potencial del IoT es considerable, capturar este valor ha resultado ser un desafío, particularmente en entornos B2B. Muchas empresas han tenido dificultades para pasar con éxito de los proyectos piloto a la obtención de valor a escala. McKinsey & Company estima que el valor total obtenido a finales de 2020 (1,6 billones de dólares), si bien es considerable, se encuentra en el extremo inferior del rango de los escenarios trazados en 2015.
  • La imagen de la obtención de valor varía según la configuración. En el entorno doméstico, la adopción y el impacto crecieron más rápidamente de lo previsto y, dadas las tendencias actuales, McKinsey & Company anticipa una aceleración en la adopción y el impacto en las oficinas y los lugares de trabajo. Por el contrario, la creación de valor avanza más lentamente de lo esperado en las fábricas (que se prevé que generen el mayor valor de entre todos los escenarios), el exterior, los entornos minoristas y los vehículos.
  • En general, la tecnología necesaria para implementar el IoT ya está disponible. Además, los clientes perciben un valor real en la implementación del IoT. Pero, en entornos que se han quedado atrás, los retos organizativos, el coste de la tecnología, la ciberseguridad, la interoperabilidad y la instalación se han quedado con demasiada frecuencia en el “purgatorio piloto”. El ejemplo más claro de esto se encuentra en las fábricas, donde el 70% de los fabricantes no han podido escalar más allá de los pilotos.
  • La interoperabilidad es crucial para lograr el máximo impacto para el IoT. Alrededor del 25% del valor potencial para 2030 en el extremo inferior de los escenarios analizados requiere interoperabilidad; en el extremo superior, hasta el 74% del valor potencial requiere interoperabilidad. El reto fundamental se refiere a que las pilas de tecnología actuales están fragmentadas (excepto en la capa de la nube) y aisladas, con muchos sistemas patentados de “jardín amurallado”. Resolver este problema es fundamental para que el IoT alcance su máximo potencial.
  • El potencial del valor del IoT del mundo desarrollado para 2030 representará el 55% del total mundial, reduciéndose del 61% en 2020. China se está convirtiendo en una fuerza mundial de IoT, no solo como centro de fabricación y proveedor tecnológico, sino también como mercado final para la creación de valor. Para 2030, China podría generar alrededor del 26% del valor mundial total del IoT, equivalente al potencial de todos los mercados emergentes combinados (y por encima de su participación en la economía mundial, de alrededor del 20%). En el mismo periodo, McKinsey & Company prevé que la participación de los países emergentes crezca del 16% al 19% del valor potencial total.

Además de investigar el potencial del IoT a la hora de crear valor, McKinsey & Company ha analizado por qué la tecnología ha ganado terreno en algunos escenarios y se ha quedado atrás en otros.
El veredicto es claro: los clientes perciben un valor real en la implementación del IoT. En comparación con 2015, la tecnología y las redes necesarias para implementar el IoT ya están disponibles y son suficientes. En general, la tecnología no es el factor limitante.
Sin embargo, aún existen barreras importantes por superar. La gestión del cambio sigue siendo un gran problema: demasiadas empresas y gobiernos tratan el IoT como un proyecto tecnológico, en lugar de una transformación del modelo operativo. Además, la privacidad, la ciberseguridad, la instalación, el talento y la interoperabilidad continúan desafiando a las organizaciones.

Potencial del valor económico del IoT
Al desglosar el valor potencial del IoT por configuración, el informe determina que la configuración de “Fábricas” representa la mayor cantidad de valor económico potencial del IoT para 2030, con alrededor del 26%. El escenario de “Salud humana” ocupa el segundo lugar y representa entre el 10% y el 14% del valor económico estimado en 2030.
Analizar el valor por grupos de casos de uso permite observar los efectos de los casos de uso que son de naturaleza similar pero surgen en diferentes entornos, como el mantenimiento basado en la condición y la mejora de la productividad humana.
Usando este enfoque, la investigación indica que los clústeres de optimización de operaciones y productividad humana podrían representar alrededor del 56% del valor económico en 2030; el mantenimiento basado en la salud y la condición se estima en alrededor del 15% y el 12%, respectivamente. Entre los grupos, la gestión ambiental y los vehículos autónomos se concentran en un pequeño número de escenarios (ciudades, por ejemplo). Otros grupos abarcan muchos más escenarios.
El grupo de optimización de operaciones aparece en cinco escenarios -más que ningún otro grupo-, pero es más prominente en las “Fábricas” (37% del grupo de optimización de operaciones). Además de ser el grupo de casos de uso más grande, la optimización de operaciones será la que más crezca en términos absolutos. Representa el 41% del valor económico potencial de 2030.
En términos relativos, la autonomía del vehículo (particularmente los sistemas avanzados de asistencia al conductor o ADAS) es el grupo de crecimiento más rápido. Su crecimiento previsto es del 37% anual en el escenario alto: de 0,01 billones de dólares en 2020 a 0,3 billones de dólares en 2030. En 2020-25, se espera que el valor sea impulsado por una mayor seguridad como resultado de una mayor adopción de características ADAS Nivel 2 y Nivel 2+. En la segunda mitad de la década, si el desarrollo tecnológico tiene éxito y la legislación lo permite, se podría registrar un incremento de robo-taxis y robo-shuttles autónomos, lo que generaría un potencial mucho mayor para la creación de valor económico.

Concentración de valor económico según escenarios y casos de uso
Solamente 5 de las 99 combinaciones de escenarios y grupos de casos de uso representan aproximadamente el 50% del escenario más alto para el valor económico potencial para 2030:

  • Grupo de optimización de operaciones y configuración de fábricas.
  • Grupo de salud y configuración de salud humana.
  • Grupo de optimización de operaciones e instalaciones de trabajo.
  • Grupo de optimización de operaciones y configuración de exteriores.
  • Grupo de optimización de operaciones y configuración de ciudades.

Observando las estimaciones en relación exclusivamente al grupo de casos de uso, se observa que, en 2030, el grupo de optimización de operaciones representará hasta el 40% del valor económico potencial total. Los cuatro principales grupos de casos de uso combinados (optimización de operaciones, productividad humana, salud y mantenimiento basado en condiciones) representan hasta el 83% del valor económico potencial total en 2030.

B2B versus B2C
La investigación de McKinsey & Company de 2015 estimó que las soluciones B2B representarían alrededor del 70% del potencial total de creación de valor de IoT. Cinco años después, las soluciones B2B siguen representando el principal valor económico de las soluciones IoT. Pero el valor de las aplicaciones B2C se ha acelerado como resultado de una adopción más rápida de la prevista de soluciones IoT dentro del hogar (por ejemplo, domótica).
Como resultado de esta dinámica, se prevé que las aplicaciones B2B representen del 62% al 65% del total en 2030. En términos económicos, esto se traduce en 3,4 billones de dólares en el escenario bajo y 8,1 billones de dólares en el escenario alto.

El reto de obtener valor del IoT
Si bien el valor económico potencial del IoT es grande y está creciendo, capturar este valor ha resultado ser un reto. La investigación más reciente de McKinsey & Company muestra que el valor total obtenido en 2020 (1,6 billones de dólares) está en el extremo inferior del rango de los escenarios trazados en 2015. Se han actualizado las estimaciones para 2025 y más allá ajustando las condiciones y escenarios actuales teniendo en cuenta la variedad de las incertidumbres. En conjunto, tanto el escenario bajo como el alto son más bajos en comparación con las estimaciones originales de 2015: 2,8 y 6,3 billones de dólares de valor económico potencial en 2025 frente a 3,9 y 11,1 billones de dólares en 2015.
Las revisiones reflejan un mundo que ha cambiado de manera significativa desde 2015. Se han registrado transformaciones materiales tanto en la trayectoria de la adopción como en el impacto alcanzado. Además, factores de escala como el crecimiento del PIB y los precios del petróleo (que son exógenos al IoT) también han cambiado.
En términos generales, los factores de adopción e impacto tienen, con mucha diferencia, un impacto mucho mayor que los factores de escala. Al controlar la escala (ya que está fuera de la influencia de los actores del ecosistema de IoT), se ha descubierto que una adopción más lenta supone tres veces más de cambios en el impacto, siendo la aceleración en la adopción un tema habitual en los escenarios de antes de las estimaciones de 2015.
La última investigación de McKinsey & Company indica que el potencial del valor económico del IoT alcanzará de 5,5 a 12,6 billones de dólares para 2030.
 

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